Two living Popes make Two dead popes Saints, Reflections of a former Legionary of Christ

Posted on May 6, 2014

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Two Living Popes Make Two Dead Popes Saints

 

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Canonization of Two Popes

 

J. Paul Lennon
April 28, 2014

Even though some of you may not consider me Catholic, I do call you “brothers” and “fellow Catholics.
Dear Fellow Catholics,
I hate to rain on the parade; it was your parade, rather than mine. Yesterday and all last week the media was full of news from Rome where new Pope Francis, accompanied by old Pope Benedict, was about to canonize progressive Pope John XXIII and conservative Pope John Paul II in a kind of progressive-conservative Catholic marriage. It was presented as a wonderful, happy, and glorious occasion which we were all invited to celebrate. There were some rumblings from the victims of clergy abuse but their weak voice was drowned out by the sound of loud Gregorian Chants and Golden Age Cantatas together Media thunder reflected in upbeat “Vatican experts” against glorious images of St. Peter’s Square.

As a very young boy in Dublin my mother always got a kick out of asking me when I got back from the barber’s on Camden St. with my grandfather O’Connor, “Son, what did you see at the barbers today?” To her delight I would very simple say: “One man cutting another man’s hair!” Hence the title of this impertinent essay.
It’s just that the pomp and circumstance contrast with other impressions of Pope Francis’ pontificate which is described as humble and unassuming. Maybe in some kind of Shakespearean way “he has to be pompous only to be humble” but I fail to appreciate the paradox . We have witnessed a triumphalist show by the Catholic Hierarchy. What does it mean? That popes are important? That popes are holy? And what does “holy” mean? That the Catholic Church is a centralist and monarchic institution? That its leaders are to be revered, honored and exalted? Crash come the words of the Founder of Christianity:
Jesus called them and he said to them, “You are aware that those who are considered rulers of the Gentiles are their lords and their great ones have authority over them. But it will not be so among you, but whoever wants to be great among you will be a servant to you. And he among you who wants to be the first will be a servant to all. For The Son of Man came not to be served, but to serve and give his life as a ransom for many.”
(Gospel of (Saint) Mark 10, 42-45)
But alright, this was a concession to the masses, to the masses of simple believers who are stuck on the Hosannas of Palm Sunday, Jesus’ triumphal entrance into Jerusalem, who want to have “holy priests” to pray for and say the Mass for them. And that entrance was probably not all that triumphal; he entered on a donkey, not on a horse. It was the week before his Suffering –I prefer that word to “Passion” which conjures up all kinds of unholy thoughts in my depraved heart- and Death. But here comes Jesus of Nazareth one more time again with this usual tune:
Beware of the scribes, who desire to walk in long robes, and love salutations in the marketplace, and the first chairs in the synagogues, and the chief rooms at feasts: who devour widows’ houses, and for appearance’s sake offer long prayers. These will receive greater condemnation.
Gospel of (Saint) Luke 20, 46-47
I can’t find a way to soften that blow! And, Legionaries of Christ beware of the “devouring senior citizens” piece!

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Dos Papas vivos hacen santos a Dos Papas muertos

Queridos Hermanos Católicos,
No quisiera ser aguafiestas. Recientemente los medios de comunicación dieron amplia cobertura a los acontecimientos en Roma, la Ciudad Eterna, donde el nuevo papa, Francisco, acompañado por el viejo papa, Benedicto XV, se disponía a canonizar al papa progresista, Juan XXIII, y al papa conservador, Juan Pablo II en una especie de matrimonio progresista-conservador católico. Los eventos se presentaron como un momento maravilloso, feliz y glorioso en la historia de la Iglesia en el que todos los fieles fuimos invitados a participar gozosos. Se oían las sólitas quejas de las víctimas de abuso sexual del clero pero sus débiles voces se perdían entre los Cantos Gregorianos a pleno pecho y las cantatas polifónicas medievales entre el trueno ensordecedor de los comentaristas y portavoces vaticanistas y las tomas de multitudes en el Plaza de San Pedro.
Me acuerdo que como niño de pocos años en mi Dublín nativo cómo se divertía mi mamá con las salidas de su hijos preferido. Al regresar de la visita al peluquero en la Calle Camden a donde iba acompañado de mi abuelo, Paddy O’Connor, ella siempre preguntaba: “? Y, Pablito, qué viste hoy en la peluquería?” Y yo contestaba inocente: “un hombre que le cortaba el pelo a otro hombre.” A lo mejor fue eso lo que inspiró el título de este ensayo: unos papas haciendo santo a otros papas.
Ese tipo de salida espontánea es lo que causaba problemas en la Legión de Cristo. A veces era algo “contreras.” De repente decía algo fuera de lugar. Por ejemplo, cuando se reunía toda la comunidad alrededor del Padre Maciel para festejar alguna de sus victorias por el Reino de Cristo yo hacía una pregunta “indiscreta” que chocaba con el aire de fiesta. Sentía el rechazo de la comunidad por mi falta de admiración hacia el gran jefe que estaba de fiesta. Pues de vez en cuando el santo se sentía feliz en medio de sus padecimientos como Siervo Doliente del Señor.
Es que las pompas y el boato contrastaban con otros aspectos del pontificado de Francis que reflejaban una gran sencillez y humildad. Quizá por alguna especia de paradoja profunda al estilo Hamlet (2) el Papa Francisco quiso “ser pomposo sólo para demonstrar humildad” pero no entendí tal paradoja. Hemos presenciado un espectáculo triunfalista de la Jerarquía Católica. ¿Qué significaba todos esto? ¿Qué los papas son los miembros más importantes de la Iglesia? ¿Que los papas son santos? ¿Y al fin y al cabo, qué significa “ser santo”? ¿Qué la Iglesia Católica es una institución centralista y monárquica donde el papa es rey? ¿Qué sus líderes han ser reverenciados, homenajeados y exaltados? Y en este momento se oyen las palabras estruendosas del Fundador del Cristianismo:
Jesús los llamó a sí y les dijo, “se dan cuenta que los que se creen jefes de los paganos son sus dueños y los grandes tienen autoridad sobre ellos. Pero que no será así entre Uds. El que quiera ser grandes entre Uds les servirá. Y el que quiere ser el mayor entre Uds será el servidor de todos. ” (Evangelio según San Marcos 10, 42-45).
Pero bien, hay que hacer una excepción para la masas, las masas de creyentes sencillos que se apegan a las “hosannas” del Domingo de Ramos, de la entrada triunfal de Jesús en Jerusalén; los que exigen tener “santos” sacerdotes que les digan qué tienen que hacer, que recen por ellos y que “digan Misa” por ellos. A pesar de que esa entrada en realidad no fue tan triunfal, pues Jesús vino sobre un asno y no sentado orgulloso sobre el noble caballo. Y, además, fue apenas un breve descanso para El antes de entrar en la etapa de su Sufrimientos – no digo “Pasión” ya que esa palabra suscita pensamientos indecorosos en mi corazón depravado- y Muerte. Pero una vez viene Jesús con sus palabras perentorias a sacarnos de nuestra comodidad:
¡Ojo con los escribas, que les gusta pasear con túnicas largas, y que les saluden en el mercado y ocupar los primeros asientos en las sinagogas y ser los huéspedes de honor en las fiestas; que devoran las casas de las viudas y para aparentar rezan largamente; éstos recibirán una condena más grande!
(San Lucas, 20, 46-47)
Yo no encuentro manera de suavizar ese latigazo. ¡Y, Legionarios de Cristo, atentos con eso de “devorar las casas” de personas de la tercera edad!

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